Ya están aquí. Ya tenemos en nuestras manos los primeros ultrabooks y, aunque esta primera hornada tecnológicamente no presente grandes novedades, conceptualmente tiene gran importancia. En estos últimos años la progresiva relevancia de la Nube en nuestras vidas, unida a la exigencia de movilidad por parte del usuario, ha supuesto un cambio de paradigma en la tecnología frente al que fabricantes y desarrolladores han reaccionado con desigual agilidad. En el 2007, sobre todo en el 2008, los netbooks se «comieron el mercado».
Estos miniportátiles de bajo precio diseñados para navegar parecía que iban a abrir las puertas del consumo masivo a productos alternativos como los procesadores VIA o las distribuciones Linux. Pero el binomio Wintel reaccionó prorrogando la vida de Windows XP y sacando a relucir la familia Atom. A partir de ahí, el mercado se inundó de equipos de todos los colores, algunos con conexión 3G integrada, con un tamaño de pantalla que se elevó de las 7″ del primer netbook a las 10 de los siguientes. En definitiva, fue un buen impulso a la informática personal de bajo precio. Luego la crisis arreció y, junto con el boom de los tablets y smartphones, la informática tradicional quedó arrinconada, incluso con esquela mortuoria escrita.
Por suerte, hay hueco para todos e Intel ha demostrado una vez más que no será muy fuerte en tabletas y teléfonos inteligentes, pero que de era post-PC nada de nada. Los ultrabooks empiezan a hacer ruido, a reclamar su protagonismo en capacidad de proceso y diseño… Y eso que no será hasta el 2013, fecha prevista para el lanzamiento de la generación de procesadores Haswell, cuando realmente podremos decir que los verdaderos ultrabooks, los de rendimiento y consumo escalables, grosores tan ínfimos que parecerá imposible y pantallas de calidad sobresaliente, han llegado al usuario de informática. Ahora el reto se centra en la autonomía, el talón de Aquiles de la movilidad. Por un lado, se investiga en la reducción del consumo energético y, por otro, tenemos a Apple trabajando en baterías de hidrógeno capaces de alimentar un dispositivo durante días. Habrá que seguirles la pista.
Editorial del número 248.













19. enero 2012
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