La tecnología ha sido y es una de las más importantes fuentes de inspiración del séptimo arte. Directores de la talla de Stanley Kubrick, Steven Spielberg o David Cronenberg, entre muchos otros, han mostrado en algunas de sus películas su particular visión de lo que la ciencia y la técnica nos depararán en el futuro cercano. Sin embargo, sus especulaciones son casi siempre demasiado optimistas.
Me encanta el cine. Todos los géneros, pero especialmente las películas de ciencia ficción. Y cada vez que veo una de ellas pienso en lo difícil que debe ser anticiparse para mostrar a los espectadores cómo serán sus vidas dentro de varias décadas. Algunos directores no lo pretenden. Simplemente muestran su particular visión del futuro haciendo un derroche de imaginación. Pero otros sí. Pretenden ser realistas, y casi siempre son excesivamente optimistas.
En mi modesta opinión, la mejor película de ciencia ficción que he visto es 2001: Una odisea del espacio (estrenada en 1968), del enorme e inolvidable Stanley Kubrick. Como es habitual en sus películas, todo está cuidado con un detalle casi enfermizo y recreado con una credibilidad insultante. Para desarrollar esta historia, inspirada en una novela corta de Arthur C. Clarke, el director neoyorquino se dejó aconsejar por varios científicos de prestigio (creo recordar que pertenecían al prestigioso Instituto Tecnológico de Massachusetts). Su intención era recrear con la máxima credibilidad posible la tecnología que, previsiblemente, formaría parte de nuestras vidas a comienzos del nuevo milenio. Y, en cierto modo, lo logró.
Esta película siempre me ha llamado la atención por lo bien hecha que está. En ella los motores de las naves espaciales no producen ruido alguno (un comportamiento fidedigno dado que en el espacio no hay atmósfera y, por tanto, el vacío es incapaz de transportar sonidos). La forma anular de la estación espacial V y su giro constante realmente resultarían muy útiles para recrear en su interior una fuerza centrífuga ficticia que brindase a los tripulantes la sensación de la existencia de gravedad y les permitiese caminar por el interior del vehículo. Y la inteligencia artificial de HAL 9000, el potente ordenador que gobierna la nave Discovery, está implementada a través de una compleja estructura de paneles que recrean en cierto modo la especialización de las distintas zonas del cerebro humano. De hecho, cuando Bowman consigue desactivarlo, va retirando estos módulos e inhibiendo las funciones que confieren inteligencia a la computadora una a una.
Sin embargo, a pesar de lo creíble que resulta y lo bien hecha que está, prácticamente ninguna de las tecnologías que Kubrick y Clarke idearon entre 1966 y 1967 están disponibles en la actualidad. Y, por supuesto, mucho menos lo estaban hace una década, que es el momento histórico en el que está ambientada la película. Es más. Nada parece presagiar que, siquiera a medio plazo, la cadena Hilton vaya a abrir un hotel en una base espacial, que vayamos a poder viajar a Júpiter o que podamos departir con una computadora dotada realmente de inteligencia. Y podría poner muchos más ejemplos tomando como referencia las tecnologías que muestra la película. Quizás realmente no intentaron ser realistas, sino hacer, simplemente, un alarde de imaginación. Quién sabe…
Antes de concluir, una pequeña muestra de películas de ciencia ficción que, en mi modesta opinión, ningún «friqui» debería perderse: Tron, de Steven Lisberger; Juegos de guerra, de John Badham; eXistenZ, de David Cronenberg (gracias por la recomendación, Keka); Matrix, de los hermanos Wachowski (eso sí, la primera); Contact, de Robert Zemeckis (inspirada en una magnífica novela del desaparecido astrónomo Carl Sagan); Encuentros en la tercera fase, de Steven Spielberg y, por supuesto, 2001: Una odisea del espacio. Todos estáis invitados a completar esta lista con vuestras propias sugerencias en los comentarios del post.
Por último, una anécdota que probablemente muchos de vosotros conoceréis: dicen las «malas lenguas» que HAL 9000, el nombre del ordenador dotado de una sofisticada inteligencia artificial que gobierna la nave Discovery, deriva en realidad de la marca IBM, que en aquella época era el principal emporio de tecnología e informática de nuestro sistema solar. Para comprobarlo, solo tenéis que avanzar una letra en el alfabeto tomando como referencia las que conforman la sigla: H (I), A (B) y L (M). Eso sí, Arthur C. Clarke siempre lo ha negado y ha defendido que HAL, en realidad, significa Heuristic ALgorithm.
















13. julio 2010 en 13:15
Qué interesante… la verdad es que suscribo casi todo, pero añadiría una película a tu lista: Gattaca
13. julio 2010 en 13:18
Otra: Aterriza como puedas
13. julio 2010 en 13:21
Gattaca!! Estupenda peli. Estoy de acuerdo. ¿Cómo he podido olvidarla?
13. julio 2010 en 17:14
Otra sugerencia más: Moon, de Duncan Jones. La interpretación de Sam Rockwell es estupenda.
13. julio 2010 en 21:10
Me han gustado las apreciaciones, y coincidio con las peliculas. Gattaca a igual que eXistenZ me sorprendieron mucho. Moon, de Duncan Jones no la he visto… pero apuntada queda.
13. julio 2010 en 21:14
Por cierto, mi aporte; Blade Runner, dirigido por Ridley Scott en 1982 -¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
16. julio 2010 en 19:35
Ay, la ciencia ficcion, que buenas peliculas en blanco y negro las de los años 50, EL PLANETA PROHIBIDO (Forbidden Planet), INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS (USA), LLEGÓ DEL MÁS ALLA (It Came from Outer Space), El experimento del Dr. Quatermass (The Quatermass Experiment, 1955)…